

Febrero 24, 2009
#Gfail Twitter Madness
Febrero 20, 2009
Hitler a colores
Miren la imagen de abajo y pulsen aquí para verla a tamaño IV Reich. Es Hitler, colorado y coloreado, en el auge de su imperio y de su líbido. Las fotos en color de la Segunda Guerra Mundial provocan mayor pavor que las clásicas en blanco y negro. La ausencia de color provoca un alejamiento inconsciente de la imagen como si, unido al sistema fotográfico arcaico con el que se captó la imagen, vieramos la misma con una distancia en el tiempo mayor que la real. Pero aquello ocurrió ayer. El color amplía el detalle y las arrugas se tornan más profundas, más cercanas, del mismo color que las del vecino de al lado. O que las de la vecina. La rutina militar adquieren una pochez extrema a la vez que lo nazi-pop aumenta su espectacularidad, imaginándonos cómo debió de ser vivir aquello en primera persona. Las imágenes se tornan vivas, añadiendo nuestra mente los segundos anteriores al instante captado. Todo se muestra cerca. Demasiado cerca.

La imagen de Hitler rodeado de alemanas es la que más desvelos me provoca. Observen los rostros de esas treinta señoritas rodeando el espacio vital de su Fuhrer: Se lo están follando con la mirada. Como la corte de féminas que acompañaba a Rasputín. Las groopies del Tercer Reich. Analicen sus rostros: Las jovencitas de mirada tímida, encandiladas, enamoradas; las observadoras, analizando cada pelo del bigote de su Fuhrercito; las maduras con esa risotada de grotesca admiración. Treinta rollizas lubricando para su líder, con el potorro como el Rhin desbordado. Todo por los mil años de imperio que les prometieron. Y Adolf, ay Adolf, con esa cara entre el agradecimiento y la consternación. Oliendo sobaco sin depilar de alemana mientras se ve protagonista del sueño de todo hombre; aunque tiene un problema: el mástil de su esvástica no está tan alto como había planeado. Hay gatillazo. Demasiada hembra voraz e impaciente provoca el espanto en su genitalia y aparece ese gesto torcido. Está frustrado. Destrempado. Como un hombrecillo impotente en el momento de su turno para meterla en un gang bang con Annette Schwarz. Ahí empezó el ocaso.
Febrero 17, 2009
Recuerdos Triunfales del Ragtime
Unos apuntes, tres, sobre algunas películas que he visto en las últimas semanas y que por poco vistas, o porque han conseguido que días después de haberlas visto aún barrunte sobre ellas, merecen algunas palabrejas:
- La Huella de un Recuerdo (The Locket, 1946): Hay películas que necesitan tener alguna gracia, alguna curiosidad, un gimmick determinado para no acabar engullidas por completo en el pozo del tiempo. En el caso de The Locket está claro que lo tiene: La película es un flashback dentro de un flashback dentro de un flashback. Vamos, para dejar de leer y lanzarse a buscarla. Lo mejor es que no es sólo eso. La película de John Brahm, tipo con los huevos negros de hacer capítulos de The Twilight Zone, La Hora de Alfred Hitchcock o The Man From UNCLE, mezcla la extravagancia narrativa con el drama freudiano y lo rueda todo como si de una película de terror se tratase. Aparece Robert Mitchum como secundario, pero en esta ocasión eso da bastante igual. La reina del baile aquí es Laraine Day, maravillosa como perfecta encarnación de todos los arquetipos femeninos investigados alguna vez por el hombre: la esposa ideal, la mujer misteriosa, la ligera de cascos, la maltratada, la manipuladora; haciéndonos dudar, hasta los minutos finales, cuál de todas es la que se esconde bajo esa mirada.

- Marcha Triunfal. (Marcia Trionfale, 1976): Franco Nero como psicótico capitán del ejército. Con bigote. E impotente. Sí, creo que esta también es una película con gimmick. Nero aquí sigue siendo Dios y, aunque secundario, se come crudos al resto del reparto de esta película de Marco Bellocchio que, aunque siempre descrita como una crítica social a los estamentos militares italianos de aquellos años, el resultado final es bastante más bizarro, y divertido. Marcha Triunfal es, ante todo, un catálogo sin fin de novatadas, putadas, broncas, peleas, borracheras y personajes al borde de la histeria o de la masacre colectiva. Protagonizada por un desquiciado Michele Placido la película va dando tumbos entre la vida dentro y fuera del cuartel sin tener un argumento claro hasta su segunda mitad. Agotadora en ocaciones, lo más interesante es la relación del personaje de Placido con el de Franco Nero y el apocalipsis que genera la aparición de la mujer de este último en un imposible triángulo amoroso. La mujer-deseo aquí es la arrebatadora Miou Miou que con su frágil físico (desnudo la mayor parte del tiempo) y su mirada de niña perdida se convierte en el ingrediente definitivo para que todo acabe saltando por los aires.
- Ragtime. (Ragtime, 1981). Milos Forman me aburre profundamente. Más exactamente algunas de sus películas me han hecho aborrecer el resto de su filmografía. Valmont, por ejemplo. ¿Cómo se llegó a rodar AQUELLO?. Ya hasta Amadeus me ha resultado indiferente con el paso del tiempo. Pero Ragtime es diferente. Es lo mejor de Forman, diseño de producción deslumbrante, obsesión maníaca en la reconstrucción del pasado pero sin que Lo Barroco engulla lo que se quiere contar. Cine pionero en el cruce de distintos personajes y tramas dentro de una misma historia, y aquí llegó el tercer gimmick, sus 155 minutazos se pasan en un suspiro, tan sinuosos y atractivos como la historias que cuenta, pequeños dramas épicos de lo cotidiano, de infidelidades, racismo y honor llevado al límite. James Cagney en el último gran papel de su carrera, y de su vida; Moses Gunn en el papel que le llevaría al éxito, y a la coca, y Elizabeth McGovern que sale tan bella como siempre y a la que después el tiempo y la tele se la comió.
Febrero 9, 2009
Estrellitas, Metaestrellitas y Estrellados
Que un cúmulo de materia en estado de plasma en contínuo proceso de colapso – wikipedia dixit – se haya convertido en el elemento base de la clasificación humana por excelencia no deja de ser paradójico, y revelador. Sí, me estoy refiriendo a las estrellas, de lo alto del firmamento a su periódico de la mañana puntuando, de una a cinco figuras estelares, la película que tenía planeado ver este fin de semana.
Ponerse a señalar las razones por las que es una imbecilidad colocar unos dibujitos para decir lo que se opina de una obra es objeto ya inútil para muchos. Los que hemos aprendido, con esfuerzo no se crean, que es un placer mucho mayor leer una buena crítica que fijarse sólo en el número de estrellitas, puntuación del uno al diez, o pulgares arriba/ abajo ya hace tiempo que dejamos el vicio. Todos desearíamos, siguiendo con el simil cósmico, que todas esas estrellitas clasificadoras se colapsaran en sí mismas como una supernova y dejaramos de saber de ellas. Lo que pocos se han percatado es que eso ya ha ocurrido pero, al igual que las estrellas en el universo, al morir no han desaparecido sino que han sido el germen para que aparezcan otros cientos de miles de estrellitas más.

En esta época de lo hiperclasificado puntuar ya no tiene sentido si otro no te puntúa después. Es fascinante, por ejemplo, ver webs de videojuegos como Meristation donde han hecho de la repuntuación toda una institución. Que el crítico de turno le calce un 6,5 al último Pro Evolution Soccer es motivo más que suficiente para hacer correr ríos de pixels en el foro de la web, no por el juego en sí sino por la puntuación dada en primer lugar y rebatiéndola en forma de estiramiento de pelos y cabreos porque el usuario dice que él le hubiera dado medio punto más que el crítico.
El último ejemplo, que hasta ahora me había pasado desapercibido, de esta reclasificación infinita ha sido leyendo la crítica de Jordi Costa de “El Curioso Caso de Benjamin Button” de David Fincher. Junto a la crítica, en un rinconcito a la izquierda surge la posibilidad de votar la noticia que has leído. Cuarenta y cuatro personas, hasta el momento, han tenido la voluntad necesaria para mover el ratón y votar, con estrellitas, por supuesto, el texto dándole una media de tres estrellas y media. El absurdo no tarda en aparecer. ¿Tres estrellas y media a qué?, ¿A la película?, ¿Al texto de Costa?, ¿A la persona de Jordi Costa? ¿A que no te gustó la última de Fincher? ¿A que te cae mal la pareja de Brad Pitt ?. Eso, posiblemente, nunca lo sabremos pero deja constancia de la tendencia a la repuntuación eterna que se nos avecina. Fuera los textos, fuera la reflexión, que sólo quede una larga estela llena de estrellitas y de estupidez.

Febrero 6, 2009
Twitter y Mal
Este blog no se llama “Tarde y Mal” sólo por la frase hecha, es que es el reflejo de una realidad. Soy un pasmado atrapado en el universo de lo demodé. Nunca capto las novedades, ni las oportunides; llevo la misma ropa desde hace años; leo ahora los libros que debería haber leído hace lustros, veo las películas que debería haber visto hace décadas. Mi reloj siempre va retrasado diecisiete minutos. Que ahora abra una cuenta en Twitter para mí es casi una temeridad pero mi tendencia al exabrupto breve me obliga a soltar allí mis perdigones y llenar esto de caracteres aleatorios e incomprensibles sólo cuando resulte necesario. La existencia como perpetua confusión se escribe desde ya mismo allí.

Febrero 3, 2009
Milagro en L.A.
J.J Abrahms prepara para el año que viene el remake de un clásico del neorrealismo italiano, nada menos que de “Milagro en Milán” de Vittorio de Sica. En la adaptación, guionizada y dirigida por el propio Abrahms, la acción se trasladadará del Milán de postguerra a Los Angeles de California en plena crisis subprime. El actor que dará vida de nuevo al bondadoso Totó siempre estuvo claro en la mente del director: Kevin Weisman, el simpático Marshall de la serie “Alias“. Doscientos millones de dólares de presupuesto y la imaginación de los animadores de la Weta Workshop harán que las escobas vuelvan a volar, esta vez por los rascacielos de un macilento L.A.


Enero 31, 2009
Un año más tarde…
En las películas, cuando aparece un fundido a negro con un letrero que reza “Un año más tarde” uno sabe que, cuando el actor protagonista de la cinta vuelva a aparecer, su aspecto no habrá variado mucho desde que lo dejamos: un corte de pelo distinto o un poco más de barba, como mucho. Pero ni una arruga. De este modo, si cinco minutos después volviera a aparecer el letrero de “Un año más tarde” el actor volvería a ser el mismo, de nuevo con el mismo aspecto. Y si, al rato, ocurriera de nuevo el personaje permanecería igual aunque ya habrían pasado tres años. En el cine sólo se añade maquillaje para aparentar arrugas o se cambia al actor cuando aparece el contundente “20 años más tarde”, nunca en períodos cortos de tiempo. Así, una contínua sucesión de letreros de “Un año más tarde” daría como resultado un personaje inmortal; una versión 2.0 de Connor McLeod, sin necesidad de ciencia ficción ni viajes en el tiempo; una creación eterna; una…, una jodienda de película, seguramente.

Enero 25, 2009
Salida de la Isla… al fondo a la derecha.
SPOILERAZOS a GO-GO.
En su penúltima tira en el diario Público, Mauro Etrialgo resumía así la opinión del espectador medio ante el transcurso de los acontecimientos en las últimas temporadas de Lost (Perdidos):

Afirmación tan viral como real. Y yo que me alegro. No hay nada que de más pena que un ex-fan de Lost viendo capítulo tras capítulo esperando que vuelva La Magia (je, esa es otra) después de darle el no a la serie hace dos temporadas y media, y cuya única tarea es cabrearse y elegir cada semana la calificación para cada episodio entre sus dos opciones más utilizadas: “Relleno” o “Fumada de porro”. Y todo porque nadie, caritativamente, les había dicho que hay un camino fácil y directo para dejar de sufrir: Dejar de ver la serie. Enserio, existe gente que ha dejado de ver Dexter, The Wire o Los Soprano y tienen una vida relativamente feliz… ¡Tú puedes ser uno de ellos!.
D.A.R.L.T.O.N (ese ser hecho del batido cerebral de Carlton Curse y Damon Lindelof, creadores de la serie) ha pensado en ellos, y para aliviarles el sufrimiento decidió crear la Season Premiere de la quinta temporada de la serie como si de una eutanasia televisiva para el fan dudoso se tratase:
“I think we’ve also become fairly masochistic in our writing in terms of you say ‘fraught with peril’ like it’s a bad thing. We sit around and go, ‘Is it fraught with peril?’ ‘Yes.’ ‘Let’s do it.’” Darlton.
¿No llevaban diciéndonos que hay viajes en el tiempo desde el 3×08 o incluso antes?. ¿Viajes imaginarios?, ¿Alucinaciones? No, amigo, no, viajes temporales reales: Ahí van TRES VIAJES en el primer episodio para que te enteres; ¿Que no te queda claro? Venga, toma un Daniel Faraday trabajando a tiempo espacio-temporal parcial para DHARMA; y Desmond puede sentir las perturbaciones que le ocurran a su yo pasado; y Locke recibe un balazo en la pierna al más puro estilo Doce Monos. Lo siento, los Neil Frogurt quejicas ya no tienen cabida en esta serie.
Y esto va a seguir así, amigos. Y Dalrton nos lo muestra con una mano y con la otra, educadamente, nos muestra el camino de salida para todos aquellos que no vayan a ser capaces de asimilar y disfrutar del resto de la serie a partir de ahora. Sí, es la escotilla de la derecha, venga, así, un pie y luego el otro, alehop, muy bien, ale a tomar por culo.
“Only fools are enslaved by time and space”. (3×07)

- ¿Y la audiencia de la nueva temporada, Carlton?
- Once millones y pico de espectadores, Damon. Casi cinco millones menos que el inicio de la temporada anterior.
- Perfecto.
Enero 20, 2009
Desafíos de la Crítica Moderna (y II)
TITOBOYERO y SOBRINITO, vuelven a pasar una tarde juntos. TitoBoyero se acerca con un DVD en la mano.
TitoBoyero: Sobrinito, hoy no te pregunto. Ya te pongo el dvd de Cars.
Sobrinito: No.
TitoBoyero: ¿Cómo que no?. ¿Tu película favorita ya no es Cars?.
Sobrinito: No.
TitoBoyero: Ay, que alegría me das, Sobrinito. Al fin has caído del burro. Ahora podrás disfrutar del verdadero buen cine infantil. Mira, aquí tengo Sonrisas y Lágrimas y Huckleberry Finn, y si quieres films de animación tengo Winnie The Pooh y los cortometrajes completos de Jan Svankmajer y…
Sobrinito: No. Ahora me gusta otra, tito.
TitoBoyero: ¿Cúal, Sobrinito?. La que tú me digas.
Sobrinito: ¡¡SPEED RACER!!
(Golpe seco en el suelo de TitoBoyero, respiración entrecortada, convulsiones. TitoBoyero es internado en una clínica y no se sabe más de él. Sobrinito crece feliz y sin mácula de culpa. En ocasiones, una sonrilla brilla en su rostro.)
















